"Se ha de advertir que aquellas palabras de los Cantares —Dije, subiré a la palma y cogeré sus frutos— las declaran muchos santos del altísimo árbol de la Cruz, en la cual subió Cristo para coger fruto dulcísimo para nuestras almas. Y con harta conveniencia se compara a la palma.
Lo primero, porque tocada en la parte inferior es muy áspera (como dice San Gregorio), pero en lo más alto tiene dulcísimo fruto. Así la cruz en lo bajo parece triste y áspera, cercada de calaveras en el Monte Calvario, pero en lo alto tiene Aquel en quien desean mirar los ángeles, y el nombre dulcísimo de Jesús.
Lo segundo, porque la palma no solo es verde como los demás árboles verdes, sino el más verde de todos; y así la cruz de Cristo nuestro Señor, como si hubiera más deseado este color que otro, siempre se pinta verde, y con él se hermosea".
[Fray Luis de Quirós: Breve sumario de los milagros que el Santo Crucifixo de San Miguel de las Victorias de la ciudad de La Laguna ha obrado hasta el año 1590, y de los primeros predicadores de la fe en las Islas Canarias. Zaragoza: Juan de Lanaja, 1612].
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