20 dic 2011

Siete esbeltas Washgintoniae graciles

Había al final del claro del tenis, por ejemplo, al oeste del campo, un grupo de siete esbeltas Washgintoniae graciles, o palmeras del desierto, separadas del resto de la vegetación situada detrás (árboles normales de tronco grueso propios del bosque europeo: encinas, acebos, plátanos, castaños de Indias, etcétera) y con un buen trecho de prado alrededor. Pues bien, cada vez que pasábamos por allí Micòl tenía para el grupo solitario de las Washingtoniae nuevas palabras tiernas.

— «Ahí están mis siete viejecitos, podía decir. ¡Mira qué venerables barbas tienen!»

En serio —insistía: ¿no me parecían también a mí siete eremitas de la Tebaida, resecos por el sol y los ayunos? ¡Cuánta elegancia, cuánta santidad en sus pardos, secos, curvados y escamosos troncos! Parecían otros tantos San Juan Bautistas, en verdad, alimentados sólo con saltamontes.

Giorgio Bassani: El jardín de los Finzi-Contini [1962].